Los musulmanes son muy sensibles en lo que a temas religiosos se refiere.
Tenga cuidado, a los marroquíes les encanta hablar, y opinar, puedes verte envuelto en una discusión tanto de fútbol, como de cous cous, o del nuevo orden internacional con el Islam. Consejos: no discutir de Oriente Medio, de la situación del Sáhara o del Islám.